miércoles, 16 de septiembre de 2009


Las personas se asemejan siempre a una cajita de música. Algunas, tienen muchos adornos pero, por dentro, están vacías. Otras, no tienen adornos pero, por dentro, tienen todo un jardín o están llenas de gemas brillantes. Otras, cuando las abrimos, nos muestran su interior lleno de recovecos y muchas veces, nos perdemos entre sus laberintos. Luego, están aquellas cajitas que son transparentes, que las vemos, con sólo darles una mirada ya sabemos cómo van a actuar siempre. Y a mí se me ha ocurrido que las personas son cajas musicales que sólo las conocemos y amamos luego de oír la música de su interior. Porque esa música tiene algo de magia, algo muy hermoso, lleno de vida; algo de muy adentro de su alma. Y es lo que me ha pasado ahora. He sentido la música de tu Alma y, precisamente por ello,quisiera enviarte la música de mi ALMA en esta cajita que te regalo hoy.

Mi corazón…

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