


Todo daba igual, dijeras o dijese daba igual,
mirando entrecortado comprendí
el valor de aquel momento que me concedía,
yo dejé de hablar acaso esperando escuchar,
mirándolo a la cara intuí,
haciéndome la loca, lo que el intuía.
Y aquella noche comprendí
que un hombre cuando dice te quiero,
y aquella noche comprendí
que una simple frase puede rozar el cielo,
y es que yo aquella noche comprendí
que era yo quien no queria olvidarlo
porque su forma de reir
era la influencia de no olvidarlo,
veía como el se me alejaba
y cada día más...
Porque cuando lo miro fijamente a la cara
es como un cosquilleo que alegra mi alma,
es como una nostalgia que yo llevo dentro,
un fantástico mundo llamado sentimientos,
un mundo de nostalgia y de corazón,
de palabras que juegan con el amor.
Pero cuando lo miro no sé qué me pasa
es como una fragancia que queda impregnada,
es como una alegría que lleva tu cuerpo,
te hace sonreir hasta en momentos serios,
qué curioso este mundo que llaman amor,
qué bonito cuando todo es de color.
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